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La educación está presente en todas las sociedades y en todo momento; de hecho, la educación está presente en todos los contextos que nos rodean: en casa, en una cafetería, una biblioteca, en casa de un amigo/a, en la empresa, … Igualmente, la educación está presente en todas nuestras acciones, sentimientos y actitudes. De ahí la importancia de abordar nuestro desarrollo personal y profesional desde una perspectiva integral.

Tradición: Mente

En un contexto formal, la manera en la que aprendemos ha evolucionado mucho. Los primeros sistemas de educación conocidos se basaban en la transmisión de la religión y tradiciones de los pueblos. Posteriormente, pensadores como Platón o Aristóteles influyeron en una nueva concepción educativa, cuyo objetivo era preparar intelectualmente a los hombres jóvenes griegos para asumir posiciones de liderazgo.

En siglos posteriores, el concepto de aprendizaje de los griegos, basado en el plano más mental, se fue extendiendo y se empezó a enseñar a leer, a escribir, se enseñaban matemáticas, aritmética, cultura, …, según necesidades de cada sociedad.

Si nos posicionamos en la actualidad, parece que nada haya cambiado; seguimos fomentando el aprendizaje desde el plano mental; si bien es cierto que desde hace pocos años a esta parte, hemos introducido una nueva dimensión basada en las necesidades y potencialidades de las personas mediante la regulación de las emociones.

“TENEMOS INFORMACIÓN PERO ESO NO HACE QUE NOS TRANSFORMEMOS”

Inteligencia emocional formacion ARETE ACTIVA blog

Inteligencia Emocional

A partir de 1960 surgió el concepto de la inteligencia emocional, entendida como la habilidad para percibir, valorar y expresar emociones con exactitud, la habilidad para acceder y/o generar sentimientos que faciliten el pensamiento; la habilidad para comprender emociones y el conocimiento emocional y la habilidad para regular las emociones promoviendo un crecimiento emocional e intelectual (Mayer y Salovey, 1997, p.10).

Pero, ¿mente y emoción son suficientes para conseguir la verdadera transformación y desarrollo que tanto deseamos?. La dimensión cognitiva permite la construcción del conocimiento y producción de nuevos saberes; la dimensión emocional nos sirve de medio de comunicación y expresión, nos ayuda en la interacción, trabajo en equipo y cooperación. Nos falta un vehículo que potencie ambas dimensiones: El cuerpo.

Introducción de la dimensión corporal

De ahí surge una apuesta por dar un paso más e incorporar a nuestro cuerpo en nuestro propósito de ser mejores personas y profesionales. Todo lo que somos y lo que nos sucede se recoge en nuestros cuerpos, que se van moldeando por las experiencias que vivimos. Es por ello que el movimiento y la expresión corporal nos pueden ayudar a movilizar esos traumas, atascos, bloqueos, sumando fuerza y potencial a nuestro propósito de desarrollo y evolución, recuperando nuestro poder personal.

A través del cuerpo y su movimiento, podemos mejorar nuestro desarrollo en el área social, intelectual y emocional, porque, del mismo modo, el desarrollo motor impacta e influye en estos ámbitos.

En ARETÉ ACTIVA entendemos que el desarrollo de las personas debe hacerse desde una dimensión integral, trabajando tanto desde el plano más mental o racional a través de la exposición, reflexión y diálogo, sin olvidar también trabajar a través de la expresión emocional, y de la incorporación de la corporalidad tanto en su manifestación (movimiento, juego, actividad) como en sus posibilidades de desarrollo.

En definitiva, en ARETÉ ACTIVA creamos contextos en los que se puedan dar el desarrollo y la transformación en la dirección deseada. ¿Estás pensando en darle un empujón a tu desarrollo personal y profesional?

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