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Nuestro logo corporativo representa diversidad, cooperación y movimiento a través de sus colores y su forma, aunque puede verse también de otras maneras.

Una de ellas, y conectando con la necesidad actual de contar con variedad de recursos para salir adelante, es la de ver el equilibrio y armonía de 4 elementos fundamentales que están en la naturaleza y sobre los que se han hecho multitud de teorías en todas las culturas: la Tierra, el Aire, el Fuego y el Agua.

El elemento tierra, representado por nuestro color amarillo, nos muestra las raíces, la estabilidad, las normas. Tener un orden y una base a la que aferrarte es fundamental a nivel personal y organizacional, las reglas nos permiten organizarnos, ordenarnos. Cuando dichas normas impiden lo anterior por su rigidez u obsolescencia es cuando acudimos al elemento aire.

Elemento aire, representado por nuestro color azul, nos muestra las posibilidades, la flexibilidad, la creatividad. Tener apertura a otras posibilidades y opciones es clave para adaptarnos y sobrevivir. Cuando la cantidad de posibilidades abruma y atasca, es tiempo de recurrir al elemento fuego.

Elemento fuego, representado por nuestro color rojo, nos muestra nuestra determinación, nuestra capacidad de resolución e iniciativa. Tener impulso y determinación nos permitirá continuar, aprovechar oportunidades, y el entusiasmo y liderazgo necesarios para seguir adelante y no claudicar. Cuando dicho impulso es tan intenso que nos deja en soledad o no se acompasa con el resto acudiremos al elemento agua.

Elemento agua, representado por nuestro color morado, nos muestra apertura, contención, acogida. Se trata de tener capacidad de aceptación, escucha y comprensión, imprescindible para que las personas nos podamos mostrar como realmente somos y aportar así nuestra esencia y nuestro talento.  

Hay un color más en nuestro logo, el verde corporativo ARETÉ, la E en el Centro, nuestro Centro, para algunas culturas representado por el elemento éter, elemento  invisible que se consideraba que llenaba todo el espacio y constituía el medio transmisor de todas las manifestaciones de la energía. Representa la quietud, la serenidad, la templanza, necesarias para tomar conciencia, conexión genuina que nos permitirá valorar de qué elemento echar mano y con qué grado de intensidad para seguir adelante.

El análisis individual, de equipo u organizativo sobre nuestros elementos y su proporción, nos permitirá un aprendizaje y unas posibilidades de actuación, de mejora continua y de evolución hacia la excelencia, la “Areté” de la Antigua Grecia.

¿Con qué elemento(s) te reconoces más? ¿Cuáles te son más familiares? ¿Cuáles necesitarías en estos momentos?

 Links relacionados con Salidas a la naturaleza:

El Camino ARETÉ: https://www.arete-activa.com/desarrollo-personal-y-profesional-en-el-camino-de-santiago/